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Coche Clásico

24 de Febrero de 2003

CLÁSICOS INGLESES
Más que viejas glorias



En su día despertaron pasiones. Hoy evocan pasados esplendores y hazañas deportivas. Además, son cotizados objetos de inversión, especialmente en Gran Bretaña, donde se le dedican numerosos museos y exposiciones.

PATRICIA APARICIO

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Tener en el garaje un Bentley de los años 30, un Austin de los 20, o un exclusivo Rolls Royce, conducirlos por pintorescos parajes, observarlos junto a una pinta de cerveza y con otros aficionados, va más allá de una excentricidad o un pasatiempo típicamente británico. Los coches clásicos son parte del patrimonio histórico del país y de su orgullo nacional. Además, también pueden resultar una buena inversión como ocurrió al final de los 80 cuando, en un periodo de bonanza económica, se convirtieron en valores tan populares entre los británicos como lo han sido recientemente las nuevas tecnologías. Claro que luego llegó la recesión en los 90 y algunos modelos perdieron más del 50% de su valor. El Ferrari Dino GTS pasó de 72.500 libras (112.500 euros) a sólo 30.000; una evolución similar experimentó la cotización del Aston Martin DB5, similar al que conducía el espía James Bond.

Tras ese derrumbe, el mercado necesitó más de siete años para estabilizarse y recobrar su compostura habitual. Recientemente los analistas financieros han vuelto a señalar a los automóviles de época como un valor seguro; aunque, por la experiencia acumulada, recomiendan invertir en modelos de elite. Algunos tan inalcanzables como el Ferrari 250 GTO o el Bugatti Royale de 1930.

Los coches más antiguos, los vehículos que en su época fueron series limitadas o de encargo e, incluso los que han pertenecido a algún famoso, se ofrecen en las casas de subastas. En Sotheby’s se pujó en 1998 por el coche del ex primer ministro Winston Churchill, un Austin Eight que se adquirió al precio final de 65.000 libras (97.500 euros).

El zoco de las subastas, donde los clásicos alcanzan sus mejores marcas, es Londres con firmas como Christie’s y Coy’s. Tampoco hay que perder de vista Buxton, la ciudad más señorial del Distrito de Peak, donde la casa H&H, saca a concurso interesantes modelos como el Lagonda Rapier vendido en diciembre, o el Jaguar XJ220 Sports, del cantante Elton John, por el que se pujará a finales de este mes.

Tres citas obligadas

Más allá de los modelos exclusivos, existe un extenso mercado de minoristas. El rasgo común que comparten es la exhaustiva especialización, ya que en su mayoría comercian con vehículos de una o dos casas y de una época determinada.

"Buscamos urgentemente Jaguars clásicos, en especial clase E y KX" reza el anuncio de un minorista de Essex. Del mismo modo una casa de Gales, The Real Cars, se oferta como la mayor especialista en Rolls y Bentleys.

Extenso y muy variado, así es el calendario de eventos que sacia las ambiciones de los más entusiastas. Sin duda, el mes de febrero marca la cuenta atrás para los tres encuentros, puntos de parada y posta obligatoria, entre los incondicionales del motor de época: la Exposición de Coches Clásicos de Londres (The London Classic Motor Show), la Carrera de Coches Veteranos Londres-Brighton y el Goodwood Revival.

La Exposición de Coches Clásicos de Londres, la primera de las grandes ferias internacionales, dará comienzo el 15 de marzo en el majestuoso Alexandra Palace. Una exquisita selección de los mejores modelos Meguiar, más de 35 clubs de todo el mundo y expositores de casas de piezas de recambios, accesorios de cuidado, seguros, neumáticos y aceites esperan este año a los visitantes. Como en ediciones anteriores, un área está reservada al mercadillo del automóvil, con el aliciente de encontrar las piezas menos comunes en los circuitos habituales. Los organizadores aconsejan reservar con antelación para evitar aglomeraciones y ofrecen la posibilidad de comprar la entrada por Internet. El precio para los adultos es de 8 libras (12 euros), una libra y media más cara, en la puerta de acceso.

El Goodwood Revival es, por varias razones, la kermesse de los sentidos. El legendario circuito cerrado en 1966 y reconstruido recientemente con esmerado detalle conserva su sabor original de finales de los 40: vallas blancas, poca tecnología en los boxes y zonas verdes. Del 5 al 7 de septiembre se revive el esplendor, los días de gloria.

Todos los participantes: mecánicos, conductores, organizadores y personal sanitario visten con trajes de época. Ellas, las ladies, a lo Grace Kelly o a lo Audrey Hepburn. Ellos, los gentlemen, a lo Cary Grant. Los trofeos de St. Mary, y la carrera RAC TT son los platos fuerte del fin de semana donde el año pasado se vivió la inolvidable batalla entre un AC Cobra y un Lightweight E-type 4WPD. Las entradas se pueden adquirir por teléfono, fax, correo electrónico o en la tienda digital. El billete es más barato si se compra con antelación.

Finalmente, en la primera semana de noviembre, se celebra la Carrera de Coches Veteranos Londres-Brighton. Ésta, que conmemora la ley de 1896 por la que se aumentó la velocidad límite de 4 a 14 millas (6,5 a 22,5 km/h.), limita su participación y sólo acepta los vehículos fabricados antes del 31 de diciembre de 1904. En la última edición, 367 automóviles cruzaron la línea de partida, en Hyde Park. Únicamente 338 recibieron el banderazo de llegada tras cubrir los 103 kilómetros escasos del recorrido. Entre ellos, figuraba un 1901 De Dion Bouton, con la matrícula más antigua del mundo: REG N° M1-1; también entre los participantes hubo un Albl de 1902, único superviviente en todo el mundo de una serie de 15 coches manufacturados entre 1897 y 1905.

A estos tres acontecimientos hay que añadir los innumerables encuentros que organizan los clubs regionales. Para no perderse ninguna de las actividades, lo más recomendable es contactar con algunas de las asociaciones agrupadas en la Motor Association Sport (MAS).

Los museos más curiosos

Si en un mapa dibujásemos una ruta con todos los museos británicos del motor, terminaríamos recorriendo cada una de las regiones del país. Más de un centenar de colecciones privadas están abiertas al público. Entre ellas, curiosidades como el Museo Británico de la Bicicleta o el Museo del Autobús en Keighley.

Otro tanto sucede con los coches clásicos: existen antologías vivas de norte a sur del Reino Unido, muchas especializadas en modelos o épocas determinadas. Gloucester, que presume de tener una de las catedrales más impresionantes del mundo, acoge el Centro de Estudios de Bugatti; más al sur, en Sussex, el museo de los Bentley Wildfowl.

Peter Nelson es el propietario de Cars of the Stars, una colección hecha museo que muestra exclusivamente clásicos utilizados para películas de cine y televisión.

Posee 24 vehículos que han figurado en las distintas películas de James Bond entre los que destacan: el Aston Martin DB5 que figura Goldfinger; el Lotus Esprit Turbo que conduce Roger Moore en Sólo para tus ojos y el flamante Ford Mustang Mach1 del 71 de Los diamantes son para siempre. Además, en este museo de la pequeña localidad de Keswhik (Cumbria) se halla el Mini Cooper que Peter Sellers conducía en La Pantera Rosa y tres de los automóviles de Batman. Nelson es también propietario del inconfundible troncomóvil de Pedro Picapiedra.

Por otra parte, el Museo Nacional Británico del Automóvil, en Beaulieu, presume de tener más de 250 modelos entre los que se encuentran el legendario Bluebird de 1964 y el Golden Arrow de 1929. Según Jon Day portavoz de la biblioteca gráfica "este centro no está especializado en un modelo específico pero intenta mostrar los vehículos que han sido más representativos en las carreteras británicas de 1880 en adelante". Además, cuenta con una fascinante exposición de los primeros accesorios (velocímetros, retrovisores y señales de tráfico) y una exquisita biblioteca con fondos gráficos: vídeo y foto, así como libros de referencia y publicaciones periódicas. También son reseñables el Museo de Brookland y el Heritage Motor Centre que ofrecen una amplia variedad de clásicos y proponen al visitante un interesante programa educativo con cursos de Karts y 4x4.

 

 

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