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No me llaman la atención los deportivos ni los coches lujosos
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Lunes, 12 noviembre 2007

Llegó a Extremadura en 1984 a bordo de un Ford de 1958 Posee 15 vehículos clásicos, que ha comprado y recuperado en estos años, alguno adquirido en Argentina e Inglaterra



Lleva 23 años afincado en Plasencia y habla un peculiar y perfecto español ya con más deje extremeño que inglés. Llegó a Extremadura para dar unos cursos y decidió quedarse en la ciudad del Jerte. Hasta esta tierra vino en un Ford Zodiac del 58. No era su primer coche clásico. El primero fue un Morris 1100 que le regaló su abuela cuando ésta dejó de conducir. Desde entonces su amor por los coches clásicos ha ido 'in crescendo' hasta reunir una colección de 15 vehículos, pero su debilidad son los Seat 1500.

Steve Alan Trott, traductor e intérprete, no ha cesado de buscar y recuperando viejos coches sin perder la ilusión del novel. Es directivo del Club de Autos Clásicos de Cañaveral y del Club Nacional Seat 1500.

-¿Cómo le vino la afici&oaute;n por los coches clásicos?

-La verdad, no sé por donde. Quizá fue a partir de ver unas revistas porque en mi familia no había ninguna tradición de esta afición.

-Pero a Extremadura llegó ya con el gusanillo...

-Si, llegué en 1984 en un Ford Zodiac, de 1958, aunque mi primer coche clásico fue un Morris 1110 que me regaló mi abuela porque dejó de conducir. Después tuve un par de Morris 60. Uno de estos lo tiene expuesto el concesionario de Cáceres. Es de 1968.

-Aquí empezó a interesarse y a comprar coches españoles.

-Nada más llegar a Plasencia adquirí un Seat 1500, que es el coche al que más cariño tengo. Actualmente tengo dos y uno más para piezas.

-¿Qué tiene de especial este coche para usted?

-Representar la estampa de una época y un diseño muy especial de los 50. Para mí un coche clásico es el que recuerda una vida determinada y el Seat 1500 lo hace. No me han llamado la atención los deportivos ni los coches grandes y lujosos con madera y cuero...

-Esta afición tiene también mucho de búsqueda, de descubrir antiguos coches ¿Qué reporta mayor satisfacción, rescatar y recuperar un coche o pasearse en él al volante?

-Lo más importante de esta afición es rescatar coches. Y si no pueden recuperarse, los utilizas para recambios. A nosotros lo que nos gusta es el rescate o solventar los problemas de papeles, que tienen solución si están dados de baja antes de 2004. También ayudamos a cualquiera que nos llame a buscar la pieza que necesita.

-¿El coche clásico tiene que ser caro?

-Digamos que los precios suben más de lo que deben. Depende del modelo. Los deportivos despiertan mucho más interés y son los más caros. En cambio, hay otros que con los patitos feos, como el Simca 1200 que pasan los años y no sube de precio pero tampoco lo quiere la gente. O el Seat 850, que en 10 años no ha variado el precio. El coche clásico vale dinero si está preparado, pero para arreglarlo pueden encontrarse algunos a partir de 1.500 o 2.000 euros.

-Uno tiene la imagen de que el gusto por tener un coche clásico lleva aparejada la afición a la mecánica, no en vano suelen ser los dueños los que 'rehabiliten' los antiguos vehículos...

-Normalmente sí, pero también hay otros, como yo, que no entienden de mecánica. En Gran Bretaña es más habitual que quien tenga un coche clásico sepa. Y el que no, tiene un mecánico de confianza.

-Por cierto, ¿cuántos coches tiene usted?

-En total ,15.

-Y ¿dónde los guarda?, porque pagar plaza de garaje para 15 es un censo...

-Una parte, están en una nave y el resto en otros sitios. Es algo que se puede mantener.

-¿Cuáles son los más especiales para usted?

-El Seat 1500, una autocaravana inglesa de 1963, que es muy singular, y un Mercury de 1947 que me traje de Argentina. También me gustan las furgonetas antiguas y tengo un Citroen 2 Cv de 1965 y un Renault 4 de tres marchas, que tiene 40 años y sigue funcionando. Verá que hay un poco de todo.

-O sea, que también trae coches del exterior. Se le ha ocurrido montar un negocio de importación de estos vehículos.

-Bueno, sólo he traído vehículos de importación un par de veces. De Argentina, traje el Mercury, un Iseta de 1960 y un Primus del año 38 que estoy terminando de restaurar. Como negocio no me lo he planteado. Cuando me encontré con el Mercury en Argentina también vi el Iseta y un Ford, Modelo A, de 1929. El negocio para a mí no era traermelos, sino vender dos para poder comprar y reparar el Mercuy. Digamos que si vendo algo de lo que encuentro es para poder mantener esta afición.